martes, 8 de julio de 2014

'El buen alemán' | Joseph Kanon

La paz aliada, en apuros


Un militar estadounidense aparece asesinado y repleto de billetes en el Berlín del final de la Segunda Guerra Mundial. Así arranca El buen alemán, una estupenda novela de intriga de Joseph Kanon en la que se muestra una lucha soterrada para conseguir los favores de unos científicos alemanes adheridos al régimen nazi y que tienen conocimientos para crear armas terribles. Y en medio de todo el jaleo, un periodista llamado Jake Geismar y un amor imposible.


Joseph Kanon nos adentra en una trama de conspiraciones que hacen peligrar la paz alcanzada por los aliados tras vencer a Hitler y a Mussolini en 1945. Ese bando estaba liderado por Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética, potencias con profundas diferencias ideológicas pero unidas en la batalla. Y para evitar un nuevo conflicto es imprescindible guardar las formas en el escenario político, a pesar de las traiciones y los espías.

El periodista Geismar intenta esclarecer los interrogantes que rodean la muerte del militar, para lo que debe averiguar qué ocultan sus colegas, los gobernantes e incluso su amada Lena. Durante la investigación se enfrenta a diversas cuestiones de índole moral: ¿deben responsabilizarse de los crímenes nazis los científicos alemanes colaboracionistas con el régimen? ¿Dónde terminan los pactos y dónde empieza el doble juego? ¿Pesan más los sentimientos o las sospechas?

El buen alemán es una novela absorbente, ambientada en la lobreguez de un Berlín destrozado. Los personajes son creíbles porque presentan claroscuros: nadie es rival o aliado a secas. La trama policiaca está bien entretejida con la romántica de modo que una no puede existir sin la otra. Nos encontramos ante un libro en el que, con sorpresas incluidas en el final, todo encaja.

La historia del periodista Geismar fue llevada al cine en 2006 por Steven Soderbergh, con George Clooney, Cate Blanchett y Tobey Maguire como protagonistas. La película está deliciosamente rodada en blanco y negro, aunque quien haya leído antes el libro debe estar advertido: es lógico que, al ser una adaptación, ni los personajes ni la acción se correspondan de forma exacta.


En este caso, aunque se mantiene la cuestión de fondo (política, espionaje, ciencia y nazismo), el filme parece un relato independiente del libro, lo que no quiere decir que sea malo. De hecho, El buen alemán es de esas películas que uno recuerda con el paso del tiempo por la magnífica interpretación de Blanchett y por su brillantez técnica, que consigue parecer producida en la misma época en la que se ambienta, con sabor a cine clásico.

El buen alemán (The Good German) (2001), de Joseph Kanon. 656 páginas. En España puede encontrarse editado por RBA en 2011.

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