sábado, 25 de marzo de 2017

'Moulin Rouge' | Baz Luhrmann | cine

Canto al exceso romántico


"Lo más grande que aprenderás jamás es a amar y a ser amado a cambio".

Moulin Rouge, la película musical dirigida por Baz Luhrmann, no está en el lugar que merece. Por eso intentaré hacerle los honores necesarios en esta entrada. Dejemos a un lado que el par de premios Oscar que ganó fueron solo técnicos. Obviemos que el director ni siquiera estaba nominado. Por lo menos los Globos de Oro le hicieron justicia, aunque los Oscar tienen mucha más fama mundial. Por eso para los anales de la historia quedará registrado Una mente maravillosa como el mejor largometraje del año, en lugar de este alarde de imaginación, romanticismo y espectáculo.


Nicole Kidman y Ewan McGregor en Moulin Rouge.
A decir verdad, la historia en sí no es muy novedosa, aunque sí bonita: un amor imposible en París a comienzos del siglo XX entre una bailarina erótica y un escritor. Terminan queriéndose muchísimo aunque al principio pareciera que no, y un malo muy malo quiere aguarles la fiesta. Pero la clave es cómo está filmada, cómo está engarzada en un collar de piedras preciosas (escenarios, vestidos, canciones) que se agitan y relucen.

Moulin Rouge es un musical en el que prima el cante frente al baile. Por suerte, los actores principales, Nicole Kidman y Ewan McGregor, cantan fenomenal (especialmente él). Las interpretaciones, tanto las suyas como las del resto del reparto, son exageradas. Abundan las muecas y los gestos de amor y sufrimiento explotados al máximo.

Ewan McGregor, Jim Broadbent, Nicole Kidman y John Leguizamo en Moulin Rouge.
El barroquismo se deja ver en la puesta en escena. Los decorados son estilizados, con corazones y motivos amorosos por doquier, vivos de color, con predominio del rojo y brillantes, aunque curiosamente la sensación general es como de película antigua. En lo musical, encontramos, versionados o no, a Fatboy Slim, Christina Aguilera, Madonna, Elton John, Withney Houston... ¡todo cabe! Incluso la solista australiana Kylie Minogue tiene un pequeño papel como un hada verde. Para escuchar uno de los mejores temas hay que esperar al final: el instrumental Bolero de Steve Sharples que abre los títulos de crédito finales.

Hay escenas que rozan con la fantasía, como la interpretación de Your Song con orquestación y coros operísticos encima de las nubes de un París de cartón piedra. Pero es que esta película juega a que da igual: lo que importa es el desenfreno, las pasiones experimentadas al límite, el amor vivido como un delirio, como una sucesión de sentimientos arrebatadores, de luces y de canciones.


Pero esta profusión, esta exuberancia de la que hace gala el director Baz Luhrman, también puede volverse en contra. En ocasiones el ritmo es demasiado frenético y todo lo que vemos y oímos está recargado de más, incluso para alguien como yo que lo apoya en esta película. Por ejemplo, la escena del baile del can can y algunos movimientos de cámara pueden resultar desmesurados y mareantes.

Ewan McGregor y Nicole Kidman en Moulin Rouge.
Moulin Rouge podrá gustar más o menos, pero me parece difícil negar que Baz Luhrmann sea un director virtuoso. Precisamente por lo arriesgado de la propuesta y porque demuestra capacidad de coordinación con tantos elementos en escena. Defiendo que este largometraje merece una consideración mejor por ser capaz de mezclar un montón de elementos argumentales y estilísticos y de referencias musicales de todo pelaje en un todo coherente (excesivo, eso sí). A mí la historia de amor de esta película me pone la piel de gallina. Mantengo que abrió la puerta a que otros musicales posteriores (léase Chicago de Rob Marshall) se llevaran la gloria en el siglo XXI.

Moulin Rouge (Australia-EE.UU., 2001). Dir.:Baz Luhrmann. Int.: Nicole Kidman, Ewan McGregor, John Leguizamo, Jim Broadbent.

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