lunes, 20 de octubre de 2014

'Las furias' | Janet Hobhouse

Amar a la madre e intentar renunciar a ella


Llegó a mis manos por azar y me ha hecho sentir que estaba leyendo algo grande. Las furias es una novela de Janet Hobhouse, escritora de origen estadounidense y formación británica. Esta obra, que fue publicada tras su muerte, aborda la contradictoria relación de una mujer con su madre, su abuela y su bisabuela, un matriarcado sin hombres. Una familia compuesta por mujeres con caracteres muy marcados, pero por eso mismo incomprendidas y solas.


Las furias es ficción psicológica del más alto nivel. Helen, la protagonista, narra en primera persona conflictos interiores absorbentes y cercanos, y ofrece descripciones tan vívidas que parece que el lector está mirándola desde una esquina de la habitación. A lo largo de casi cuatrocientes páginas, la autora habla de la bondad de una bisabuela a la que llaman El Ángel; de la abuela Emma, aparentemente distante, y de Bett, una madre tan bella y bienintencionada como incapaz de soportarse a sí misma.

Lo más importante es que, a través de sus vínculos con estas féminas excepcionales, Helen se explica a sí misma. No hace afirmaciones sobre su propia persona, sino que el lector deduce su carácter por cómo se comporta y cómo reacciona cuando está con ellas. El grueso del libro lo forma el lazo de amor y odio entre Helen y su madre, dos mujeres que estallan cuando están juntas, pero no saben vivir la una sin la otra.

Los hombres también tienen su papel en el relato, especialmente en la segunda parte del libro, centrada en la relación de Helen con un padre al que apenas conoce y con sus pretendientes. La interacción con el sexo contrario también contribuye a forjar la personalidad de la protagonista, que ofrece unos pasajes de sinceridad descarnada cuando aborda el nacimiento y el desgaste de las relaciones amorosas.

La autora, fallecida en 1991, ha escrito la obra con un estilo impecable. La gramática es vistosa pero lo suficientemente llana como para que las frases parezcan habladas. La amplitud y la concisión del vocabulario permiten descripciones bellas y precisas (yo, que no soy muy amigo de las descripciones minuciosas, no tengo otra opción que reconocer la capacidad de Janet Hobhouse de escribir escenas bien perfiladas, verídicas).

Las furias es una novela con aire melancólico debido a la permanente consciencia de los personajes de que les falta algo y no saben qué. Pero también es una lectura airada, una búsqueda de un lugar en el mundo, un grito que se pregunta por la naturaleza de la familia y su influencia fatídica en la personalidad. ¿Es posible renunciar a la madre? ¿Puede una mujer dejar de ser hija, quitarse el peso de un vínculo disfuncional con la progenitora? ¿O acaso todas las relaciones son disfuncionales? La profundidad analítica con la que Hobhouse avanza es firme, como su escritura.

Las furias (1993), de Janet Hobhouse. Título original: The Furies. Traducido por Jordi Fibla. 400 páginas. Yo he leído la edición de Lumen de 2011.

Si has leído esta novela o te han entrado ganas, no dudes en dejar tu comentario más abajo o en mi cuenta de Twitter: @jescolart. ¡Gracias por leer la reseña y compartir!

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